Tú no sabes lo que quieres pero no te lo puedo reprochar, porque yo tampoco. Bueno, sí; pero no puedo decírtelo. Bueno, sí; pero no en alto.
Tienes que estar aquí y dejarme llegar, a mi manera. Tienes que ser natural y no callarte nada. Tienes que darme permiso a soñar y asegurarme que vas a seguir conmigo.
Tienes que entender que estoy llena de miedos y que, a veces, necesito algo más que palabras.
No piques, la puerta siempre está abierta. Cuando llegues lo entenderás todo y por fin podré contarte lo que susurro al aire en noches como esta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario